28 sept. 2017

SOLEDAD III

En la medida que la experiencia me enseña cada vez más acerca de la vida y sobre quién soy, me he dado cuenta de lo importante que eres para la existencia de quienes intentamos conocer más sobre nosotros mismos, de quienes no se conforman con una existencia insatisfactoria al lado, necesariamente, de alguien.

El límite admisible por quienes creen que la felicidad llega siempre al éxtasis, al lado de una media naranja. Quienes a pesar de los fracasos en este campo, consideran parte de una realización personal, el hecho de compartir todos sus momentos con alguien más. Quienes nunca aprendieron a disfrutar de tu compañía, Soledad.

Estas líneas están dedicadas a ti. Porque después de dar 40 vueltas al campo, entiendo al fin cuan necesaria eres para mis días y cuánto extraño tu compañía en esas horas dignas de ti.

Para una relación bipersonal, eres el trío perfecto; el vértice que le da equilibrio a días pesados en el triángulo de una vida de pareja.

Indispensable. Absolutamente necesaria. Al punto que, en lo que podría llamar la madurez de la vida, estaría feliz sólo de vivir contigo.

4 dic. 2013

Silueta de Luz

Una silueta de luz que silenciosa camina en aquellos pasillos,
en donde no ingresa el resplandor de una sincera sonrisa;
una silueta de luz que el viento con su sentido incierto remolcó,
por aquella rendija en esa ventana con un presente descubierto.

Sin ser sombra y siendo sutil, se deja ver con el esfuerzo natural de su propia existencia,
caminando, volando, flotando, sonriendo, iluminando oscuros pasajes,
con la única promesa certera de ser así, de sentir que así son los vientos,
inciertos, inesperados, casuales, pero con sorpresas gratas que traen a nuestros sentidos
aromas nuevos, hasta ahora lejanos, de sorbos dulces y bocados breves.

No es todo por ahora, las líneas de todas las vidas se siguen escribiendo, no solamente en hilos manchados de tinta, sino en el camino incierto de las casualidades que nos ofrece el viento de nuestras existencias y que nos lleva al encuentro de siluetas de luz que sin querer iluminan.

Sentí... escribí... sonreí...respiré.

21 ene. 2013

EL AMOR...según yo.


Después de tres décadas y media de idas y vueltas creo poder definir lo que significa el amor, no en su sentido etimológico, sino más bien en su sentido verdadero, el real concepto de aquel sentimiento que mata y que hace vivir, por el que mueres y haces sufrir, por el que lloras y logras reír.

La descripción es realmente corta y difiere de la concepción que se tiene del sentimiento lindo y con mariposas, de las luces de neón y los artificiales fuegos de feria, de las cosquillas en el estómago y la electricidad transmitida por besos y caricias.

Bueno, únicamente no es sólo eso. Creo más bien en el amor como algo mucho más complejo, como una cápsula de sentimientos engranados de tal forma que hacen posible una armonía rítmica que permite la integridad de esa cápsula y hace que con el tiempo sea irrompible, siempre y cuando se mantenga sincera y pura.

Es entonces para mí, una fusión de sentimientos, una mezcla mágica de la que alguna vez presumí, una receta inconfundible que tiene como resultado el sentir supremo: El amor.

Aparte del mutuo natural gusto y sentir bien de estar enamorado de alguien con quien compartes la vida, está la tolerancia, la que permite acoplar tu vida a la de esa persona, la paciencia, la cólera que en momentos llega, las ganas de fastidiar y de sentirte fastidiado; la soledad que toca a la puerta cada cierto tiempo y que algunas veces es necesario atender por sana consecuencia; la solidaridad en momentos difíciles y acompañados de tristeza; la alegría por los logros individuales y compartidos, el amor por la familia nueva y el ímpetu por creer en metas en conjunto.

Una cápsula que no se puede corromper ni por sueños equivocados ni pensamientos ligeros. Una cápsula que cura cualquier enfermedad. Una cura sincera y sin maldad, perfecta en su resolución de problemas, llena de errores y caídas, de motivos y excusas, abarrotada de respeto y sinceridad, de paciencia, responsabilidad y entendimiento. Un poderoso antibiótico para el odio… ese es el sentir supremo.
EL AMOR
Podría decirse de esta manera, que si se llega a sentir todo esto en un periodo de tiempo, pero además se supera  en sus momentos más difíciles, podemos decir orgullosamente que se logró el amor.

24 oct. 2011

SOLEDAD ... REGRESA !!!

Otra vez me quieres dejar, te resistes a quedarte y ser feliz junto a mí, quién te entiende Soledad.


Dice de quien no encuentra media alma para su vida, es ella la compañía infaltable, la fiel seductora de los momentos baldíos que asoman ante el sentimiento austero de la soledad.


Dícese celosa eterna de los furtivos labios y paciente observadora de aquellas persistentes residentes quienes porfían como compañía duradera.


Bendita compañera que nunca descansa, bendita embustera que siempre te alcanza.


Aquello dicen todos.


Al revés a mí me tocó, tengo la única Soledad que se cansó, la que se quiere ir, la que me empuja al mundo a encontrar al motivo de su olvido. La que se desprende cada vez con más furia y la que me hace ver en destellos de vida a la razón de su destierro; la que hace que llanuras de ilusión florezcan sin agua y sin razón suficiente, quien evita el no y acepta cualquier posibilidad. Quien a pesar de su eterno celo permite la prueba de no siempre exquisitos encantos.


La que te mata con tardes a oscuras y llena de un nombre del fin de semana tu cabeza y adorna con esas flores aquel terreno baldío que otrora fue. Imaginando, sonriendo, ilusionando significados que nunca tuvieron significantes, pero que ahora ante los ojos están.


No te vayas Soledad… y si te vas, preséntame a tu amiga.


31 may. 2011

ENTIENDA...

Decía una canción: cómo te hago entender este sabor amargo que siento en mi boca cuando tú te marchas, cuando no sé de ti… cómo te hago entender ... ?


- ¿Cómo te hago entender que mis fibras nerviosas corren despavoridas cuando tu perfume se apodera del ambiente anunciando tu próximo arribo?


- ¿Cómo te hago entender que ese verde escondido de tus ojos me ilumina el pensamiento cada vez que mi corazón se acelera cuando te ve?


- ¿Cómo te hago entender, princesa verde, que aún no borro el beso sincero que tus irresponsables labios plantaron en los campos de mi mente?


- ¿Cómo me hago entender que tú, mi princesa, quizá encontró a su príncipe en un sapo y no en un camello?


- ¿Cómo te quisiera hacer entender que tus engreídas manos serían mías siempre?


- ¿Entender?, entender que mis comportamientos equivocados son porque no sé qué hacer cuando se trata de ti.


- Entender que sigo esperando, en silencio, callado y observando, mirándote cuando puedo, sintiéndote cuando lo permites, buscando excusas cada vez para acercarme a ti y haciéndome fuerte cuando tus ganas no necesitan de mí.


- Entendiendo cuando tu corazón se siente mal o cuando tus molestias sin tener qué, me afectan por tu comportamiento hacia mí. Encantándome tu engreimiento y siendo feliz engriéndote … y tú, entendiéndome.


- Entienda querida niña que mis ganas de ti seguirán allí, incrustadas, enraizadas entre mis venas, alimentándose de tu rostro y de tus cabellos, de tus manos que viven en mi recuerdo y de tus brazos alrededor mío; de tus textos inesperados, de tus ganas extrañas de extrañarme, de tus celos exagerados, de tu mirada esquiva, de tus pestañas que se cierran para molestarse conmigo y de tu voz que aunque renegada ahora, suena siempre en mí.


Entienda…